lunes, 13 de abril de 2009

Ängeles y Demonio, la película.



Para quienes la película El Código Da Vinci los dejó con gusto a poco o para quienes no lograron comprender por completo la adaptación cinematográfica del libro de Dan Brown, la espera ya acabó. El 15 de mayo próximo podremos ver en las pantallas de cine la nueva producción de Ron Howard, Ángeles y Demonios.

Escrita por Akiva Goldsman y David Koepp, Ángeles y Demonios se entrelaza con la película previa que fue El Código Da Vinci. En ella, aparecen los mismos personajes que la anterior, sólo que ahora la película se basa en el extraño asesinato de un científico que lleva una marca en el pecho creada con fuego.

Tom Hannks, quien vuelve a ser el protagonista encarnando al profesor Robert Langdon, es el primero en darse cuenta del asesinato y se lo adjudica a los Illuminati, que en la película anterior deja en claro que eran una agrupación de hombres muy lejanos a la iglesia desde hace miles de años.

Ahí comienza la intriga, Langdon comienza su búsqueda por todos los rincones de El Vaticano descifrando todas las pistas y códigos que los Iluminati dejaron desde hace muchos años y que se encuentran en diferentes escritos y templos.

Esta película más de algún comentario va a sacar en la parte católica, de hecho, tuvo muchos problemas en la producción de ésta ya que el Vaticano se oponía rotundamente, ya que según ellos, se comenzaría a dudar del origen de la religión y podría generar una “Guerra Santa”. Sin embargo, Sony, quien es la productora a cargo, había comprado los derechos de los dos libros el año 2006 y de todas maneras llevaría a cabo la filmación, esto porque El Código Da Vinci recaudó más de 240 millones de dólares sólo en los primeros 5 días de estreno y no se podía dejar pasar esta oportunidad.
Sin embargo, el problema con la Iglesia Católica no es el único problema que tuvieron en la filmación. No pudieron grabar dentro de las diferentes capillas como la Santa María de Popolo y Santa María della Vittoria porque el contenido de las imágenes son demasiado fuertes e impactantes, por ende, tuvieron que grabar en exteriores y también recrear los interiores en los estudios de Sony.




Por Romina Vidal Andrade

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